A principios de agosto tengo marcada esas fechas en la agenda para no perderme uno de los mejores festivales de este país y del que como arandino me siento orgulloso de formar parte del STAFF de dicho festival. El equipo de fotógrafos oficiales, lo componemos 6 actualmente. Ya que uno sólo, sería completamente imposible cubrir todos los eventos porque muchos comienzan a la vez. Sus 4 días intensivos son tan emocionantes como increíbles del que ocurren muchos historias que contar como son todos sus artistas, fans, sorpresas, marcas y su gente.
En la edición del 2019 consiguió el premio ONDAS como mejor festival en entorno rural y todavía quedan muchos más.
Uno de mis momentos favoritos, durante el festival es captar los instantes cuando lanzan confetti en los conciertos donde todo el mundo salta de alegría. Inundándote de trozos de papel, de júbilo e ilusión. Son esos segundos maravillosos para enmarcar con cualquier óptica angular como de teleobjetivo. Ya que cada lente te va a dar un resultado completamente diferente y totalmente válido; como a que sujeto tengas que enfocar. Muchas personas te piden que les hagas fotos para eternizar ese momento haciéndote más social e integrado con el festival.
La fotografía ha sido clave para darme cuenta que se puede trabajar en ese sector sin depender de nadie, además es una de mis principales pasiones por poder inmortalizar esos momentos que están continuamente viendo nuestros ojos y también porque esas fotos transmiten unos sentimientos. Retener el pasado con nuestras cámaras y cuando pasen los años, poder ver el presente de hoy; nos inundamos de recuerdos como satisfacción.
Empecé con réflex digital hace más de 10 años con mi primera cámara, luego me pasé a full frame; pero me hablaron tan bien de Fujifilm X-T2, que decidí comprarme el combo Fujifilm X-T2 + Fujinon XF100-400mm para poder cubrir eventos deportivos.
Gracias a la tecnología de las cámaras sin espejo puedo definir la cantidad de luz que quiero que capte el sensor, ya que antiguamente hacía fotos de ensayo-error con réflex. Como la ventaja del obturador electrónico que me permite disparar a 32.000 y los disparos infinitos para time-lapses.
El poder elegir que exposición quiero dar, sin especular; a través del visor electrónico es el presente de la fotografía, como su reducción de peso y su versatilidad, con la capacidad de hacer fotos de manera remota, manejando el móvil para fotos nocturnas, time-lapses, auto retratos, etc.
Mi configuración a la hora de hacer fotos es completamente manual salvo el enfoque al tenerlo disasociado con el disparador para tener un mejor control al enfocar. Esta técnica es muy útil porque tenemos un sujeto enfocado, ocurre algo interesante y solo pulsaremos al disparador , por lo que la cámara no tendrá que enfocar de nuevo. Un error que nos hace perder casi el 90% de esas fotos inesperadas.
Actualmente en mis trabajos llevo la cámara Fujifilm X-T3 montada con las óptica Fujinon XF100-400mm y Fujifilm X-T2 con Fujinon XF10-24mm, dándome enfoques diferentes del que nuestro ojo no está acostumbrado. Otro de los puntos a favor de usar equipo Fujifilm, es la posibilidad de grabar video de manera profesional, un ejemplo de ello es este video que refleja el alma del festival:
Tras decidirme hace 4 años, compré Fujifilm X-T2 y desde el primer día siempre ha sido mi compañera por su versatilidad en escenarios poco aconsejables; pero del que he podido capturar y no echar en falta esa posible foto.


















PREDISPARO. Para la fotografía de acción, una de las características que más me han convencido de Fujifilm X-T3 es el “predisparo” que realiza gracias al obturador electrónico. A todo el que haga naturaleza o deportes, le ha pasado muchas veces el llegar tarde, por unas décimas de segundo, a captar un instante único, incluso sabiendo que iba a pasar (en naturaleza solemos decir que “si has visto la foto en el visor, es que no la tienes”) con esta opción, la cámara está tomando fotos –sin que notes absolutamente nada- desde el momento que aprietas el botón del obturador para medir y enfocar y si finalmente no disparas, esas fotos las va desechando, pero si lo haces, tienes unas 10/15 fotos en la tarjeta de ese tiempo transcurrido, antes de haber accionado el obturador.
Creo que en este punto final es necesario decir para quien esté pensando en meterse en este lío, que no es solo cambiar de cámara, hay que acostumbrarse a otra forma de trabajar en muchos aspectos, hay que estudiarse el manual a fondo e ir poco a poco aprendiendo a sacarle el 100% a Fujifilm X-T3, sin pretender dominarla desde las primeras tomas con ella. Casi todo lo que quieras hacer, la cámara Fujifilm X-T3 lo va a hacer o te va a ayudar a ello, pero, al menos en mi opinión, hay que ir experimentando el como hacerlo.
Estas son solo unas cuantas de las razones objetivas que me han llevado a cambiar de sistema y no arrepentirme en absoluto. La marca, su política de actualización – de verdad – vía firmware y la atención al usuario, la estética de la cámara, su funcionalidad y posibilidades de personalización, los modos de color (después de años usando las diapositivas de Fujifilm, poder recuperar los tonos de una diapo Provia o de una Velvia, es un auténtico lujo) son otras cuestiones, algo más subjetivas, pero igualmente importantes.




